Construir un banco con palés reciclados para el balcón

Ilustración de un paisaje

Después de una mudanza o una entrega de mercancía, es habitual que queden algunos palés de madera arrinconados sin ningún uso claro. Antes de deshacerse de ellos, vale la pena considerar convertirlos en un banco resistente para el balcón o la terraza, aprovechando su estructura ya bastante sólida.

El primer paso consiste en revisar cada palé en busca de clavos sueltos o astillas peligrosas, lijando las zonas más ásperas para que la madera resulte agradable al tacto. Un palé colocado de lado ya ofrece una base bastante estable para empezar a construir el asiento.

Montaje y acabado del banco

Uniendo dos palés, uno como base y otro como respaldo ligeramente inclinado, se consigue una estructura sencilla pero cómoda, fijada con tornillos largos en los puntos de contacto. Añadir unas cuantas tablas sueltas sobre la superficie superior mejora la comodidad del asiento considerablemente.

Un par de cojines resistentes al exterior, hechos con tela sobrante de otro proyecto, completan el banco y lo hacen mucho más acogedor para pasar tiempo al aire libre. La madera puede dejarse natural o pintarse con un color que combine con el resto del balcón.

Este tipo de banco resulta especialmente práctico en espacios reducidos, ya que su tamaño puede ajustarse exactamente a las medidas disponibles, algo que rara vez ofrece un mueble comprado directamente en una tienda. Con un mantenimiento sencillo, puede acompañar el balcón durante muchas temporadas.

Si se dispone de más palés de los necesarios para el banco, los sobrantes pueden emplearse para construir una pequeña mesa auxiliar a juego, manteniendo así una estética uniforme en todo el espacio exterior sin apenas coste adicional.

Antes de que llegue el invierno, conviene revisar el estado de la madera y aplicar un producto protector si es necesario, de modo que el banco resista mejor la humedad y pueda seguir utilizándose sin problemas durante muchos años más.