En casi todas las casas se acumulan revistas y catálogos que ya han cumplido su función informativa pero que siguen teniendo páginas llenas de colores e imágenes interesantes. Antes de llevarlos al contenedor de papel, pueden convertirse en el material perfecto para hacer collages junto a los más pequeños de la casa.
La actividad comienza simplemente hojeando las revistas y separando las páginas que más llamen la atención, ya sea por sus colores, sus formas o las imágenes que contienen. No hace falta ningún criterio complicado: basta con que el niño elija lo que más le guste.
Recortar y componer el collage
Con unas tijeras de punta redonda, los niños pueden recortar figuras, letras o simplemente formas abstractas, que después se pegan sobre una cartulina o una hoja de papel más resistente. La composición puede seguir un tema concreto, como animales o vehículos, o simplemente dejarse llevar por el azar de lo que se va encontrando.
Mezclar texturas diferentes, como papel brillante de una revista junto a papel más mate de un catálogo, añade riqueza visual al resultado final sin necesidad de ningún material adicional. Los recortes sobrantes pueden guardarse en una caja para una próxima sesión.
El collage terminado puede colgarse en la habitación del niño como si fuera un cuadro propio, dando un uso decorativo a algo hecho enteramente con papel que ya iba a desecharse. Es una actividad que entretiene durante horas y que no cuesta prácticamente nada organizar.
Para los días con varios niños en casa, cada uno puede trabajar sobre su propia hoja al mismo tiempo, compartiendo el mismo montón de revistas recortadas, lo que convierte la actividad en un momento compartido además de individual.
Guardar una carpeta con los mejores recortes que no se lleguen a usar en el momento permite retomar la actividad otro día sin necesidad de buscar revistas nuevas, aprovechando así el material disponible durante mucho más tiempo.